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¿Qué es la seguridad condicional?

La seguridad condicional (conocida también como la seguridad condicional de los santos) es una enseñanza arminiana que afirma que los creyentes en Cristo mantienen su salvación dependiendo de si preservan su fe en Cristo. Aunque los arminianos enseñan que un creyente puede tener seguridad basada en una vida piadosa, las numerosas advertencias bíblicas contra la apostasía han sido interpretadas para decir que la seguridad de una persona en Cristo depende de su perseverancia para seguir a Cristo.

Muchos pasajes bíblicos se utilizan para ilustrar este punto de vista. Por ejemplo, en Mateo 5:30, Jesús dijo que sería mejor perder una mano o un ojo a que todo tu cuerpo se fuera al infierno. Algunos interpretan esto como una enseñanza para que los creyentes eviten el pecado que podría hacer que alguien perdiera su salvación.

Además, Romanos 8:13 enseña: "Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis". Como Romanos fue escrito a la iglesia de Roma, los que defienden la seguridad condicional con frecuencia entienden que este pasaje enseña a los creyentes a vivir una vida santa para no perder la salvación.

Primera de Corintios 15:1-2 también enseña: "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano". Algunos interpretan esto como una orden de mantenerse firmes para no perder la salvación.

Aunque estos pasajes y otros similares parecen indicar que una persona puede perder su salvación y, por ende, estar segura sólo condicionalmente, otros pasajes bíblicos afirman la seguridad eterna del creyente. Por ejemplo, en Juan 10:28-29 Jesús enseñó: "y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre". Los que creen ya no pueden ser arrebatados de Cristo. Y es Dios quien los guarda, no sus propias acciones.

En Mateo 24:24 Jesús también enseñó que, en algún tiempo futuro, "se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos". La premisa de Jesús es que es imposible que un verdadero creyente sea engañado y se aparte de Cristo. Efesios 2:8-9 establece claramente que la salvación no se obtiene por las obras, sino por la fe. Si la salvación depende totalmente de Jesús y no de nuestras obras, ¿cómo podrían las obras invalidar la salvación? Romanos 8:38-39 enseña que nada puede separar a un creyente de Cristo. Por eso, ninguna cosa que un verdadero creyente pueda hacer pondrá fin a su salvación. Para empezar, los que se apartan no son creyentes genuinos o son creyentes que viven en pecado y necesitan arrepentirse para restaurar la plena comunión con Dios, pero no para recuperar la salvación (1 Juan 1:8-9).

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