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¿Qué es el evangelio de Jesucristo?

El Evangelio de Jesucristo es "poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16). El evangelio o "buenas nuevas" significa que Dios ha provisto un camino de salvación para los seres humanos. ¿Por qué el hombre necesita la salvación? Por el pecado. Se podría definir el pecado como un impulso inherente, natural a toda persona nacida, de autodestruirse. Dios, nuestro Creador, nos ha mostrado lo que es bueno, sin embargo, nosotros nos empeñamos en hacer lo contrario. La Ley que Dios dio a Moisés, incluidos los famosos Diez Mandamientos, constituye un modelo de bondad, un reflejo del carácter de Dios.

Mucho tiempo después que Moisés recibiera los Diez Mandamientos, el apóstol Pablo predicó sobre la Ley. La Ley le dijo lo que era bueno, y entonces "el pecado revivió" y él murió (Romanos 7:9), porque la paga del pecado -incluso de un solo pecado- es la muerte (Romanos 6:23) y el castigo eterno (Apocalipsis 20:15; Mateo 25:46). Es la separación de Dios para siempre, y se le llama la "muerte segunda" (Apocalipsis 20:14-15). Estas son las terribles noticias. Pablo se pregunta entonces: "¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí?" (Romanos 7:13) y responde a su propia pregunta: no, no fue la Ley la que produjo la muerte, sino el pecado, "a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso".

Todos los hombres son pecadores y no pueden hacer lo que es bueno según las normas de Dios (Romanos 3:10-12). A lo largo de la historia, los hombres han intentado apaciguar a los dioses con sus buenas obras y sacrificios, pero la Biblia dice que "por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20). El objetivo de la Ley no era traernos la muerte, sino hacernos conscientes del pecado para que pudiéramos ver el Camino hacia la Vida. Los que dicen que no han pecado se mienten a sí mismos (1 Juan 1:8, 10). Todos sabemos que no somos perfectos.

La buena noticia es que no tenemos que sufrir el castigo por el pecado. Este es el evangelio de Jesucristo. Porque si "confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede ser justo que Jesús simplemente nos perdone nuestros pecados? De acuerdo con la Ley, no hay perdón de pecados sin derramamiento de sangre (Hebreos 9:22). Cuando la Ley se dio por primera vez, Dios les dio a los israelitas sacrificios de animales para que expiaran sus pecados (Levítico 1:1-4). Este ritual tenía otro propósito: era una imagen del sacrificio que Cristo haría en la cruz por todos los que creyeran. Él era perfecto (Hebreos 9:11) y eterno (1 Juan 5:20) y, por lo tanto, su sacrificio expiaba "una vez para siempre" (Hebreos 10:10). Así que "si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Romanos 10:9).

Jesús dijo a sus discípulos: "Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero" (Juan 6:40). Jesús cumplió esta promesa cuando murió y resucitó, demostrándonos que también tiene el poder para resucitarnos. Una vez más, el Evangelio de Jesucristo es "poder de Dios para salvación a todo aquel que cree". Y esas son muy buenas noticias.

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